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11 nov. 2015

Otoño trae bajo el brazo un brownie de calabaza

Manteniendo las buenas intenciones, que no se diga que sólo nos movemos tras los propósitos de año nuevo, aquí me hallo, compartiendo un ratito de charla y una receta rica rica. 

Otoño, una de mis estaciones más preciadas, junto con la primavera, por lo que se ve, alma de estaciones de paso. Me encantan esos colores apagados, que hace unos meses fueron alegres y vivos, y hoy nos producen calidez y ganas de achucharnos. La verdad es que este año se está haciendo de rogar, y salvo unos días estupendos de lluvia que hemos tenido, por aquí reina el sol ante un cielo azul intenso. Que no me quejo, porque ese color en el cielo me abruma cada vez que miro hacia arriba, que maravilla vaya. Ya quisiera yo ver ese azul en pleno verano. 

Por la zona en la que vivimos, dentro de una isla como Tenerife con micro-climas por doquier, a partir de estos meses ya empezamos a notar fresquito, y ya para finales de año, frío del bueno. Es irónico, que a 20 minutos de casa, si nos movemos a la ciudad, vamos quitándonos capas de abrigo porque el calor asfixia. Ese es el encanto de las islas afortunadas, y más afortunada me siento de vivir en este pueblo tan estupendo, porque el frío me encanta. 


(vía pinterest)

De todas formas, voy dando la bienvenida a la nueva gama de colores, donde este año parece que predomina el mostaza. Me estoy tejiendo una rebeca de ese color, mi amiga Marta me regaló este verano otra rebeca de ese color, estoy tejiendo un jersey para un bebé que también tiene ese color. Y yo sólo veo todo en mostaza. 



(vía pinterest)


(vía pinterest)

Junto con el otoño ha comenzado también la temporada de las tejedoras empedernidas como yo. Aunque mi hermana diría, "qué temporada? si estás todo el año igual!" Es verdad, pero ya tengo mi cesta, donde están a mano todas las labores que estoy tejiendo en el momento, a rebosar. Me encanta tener tres o cuatro proyectos empezados, y me encanta saltar de uno a otro, aunque creo que van siete, y ya eso es rozar lo de "el que mucho abarca...". Prometo que me propongo cada semana no empezar nada nuevo hasta que termine todo, pero es tarea imposible. 

Esta semana he terminado un regalito muy especial para una amiga todavía más especial, mi amiga Azucena. Fue su cumple la semana pasada y andaba yo apurada con vueltas y vueltas de puntos. Aún no se lo he dado, espero hacerlo en estos días, sobre todo para enseñároslo, porque me hace mucha ilusión. 

Y con colores cálidos y lanas calentitas debemos acompañarlo de algo dulce y típicamente otoñal. No podría ser otra cosa que nuestra querida y anhelada calabaza. Os propongo un dulce que roza lo indecente, evidentemente es algo que yo hoy no puedo ni oler si quiero ponerme en formar y mantener buenos hábitos. Pero que yo no deba no significa que no lo comparta para todos aquellos que les guste lo indecente. Advierto, chocolate, muuuuucho chocolate, especias, calabaza y galletas... cosa mala, lo digo yo. 

(vía pinterest)

Quiero compartir este dulce porque el año pasado lo hice varias veces y en su momento varias personas me pidieron la receta, y ea!, ahí va. Es una receta sencilla, pero lleva su tiempo. No es mía, la encontré en su momento en ¡Qué cosa tan dulce!, una página maravillosa, con recetas muy ricas y presentadas con mucho encanto. Su autora, Yaiza, es exquisita en la fotografía de sus recetas. Siempre me he topado con el mismo problema, mi insatisfacción ante las fotografías que hago. Pero en realidad, intento despojarme de ese peso, no soy fotógrafa, y tampoco está en mis planes serlo, y muchas veces no publico por no tener fotografías decentes. Es verdad que hoy en día el impacto visual es fundamental, casi que imprescindible, pero, hay que seguir adelante con las limitaciones de cada uno. Pues eso, si queréis pecados mortales pero exquisitos, pasaros por este blog. 



BROWNIE CON CALABAZA Y GALLETAS SPECULOOS

INGREDIENTES PARA LA CAPA DE CALABAZA:

- 150 gr. queso crema (tipo philadelphia)
- 150 gr. puré calabaza 
- 35 gr. azúcar moreno
- 1 huevo L
- 1/2 cdta. jengibre
- 1/2 cdta. canela
- 1/2 cdta. cardamomo

INGREDIENTES PARA EL BROWNIE:

- 160 gr. mantequilla
- 400 gr. chocolate negro
- 130 gr. chocolate con leche
- 135 gr. azúcar blanca
- 135 gr. azúcar moreno
- 3 huevos L
- 1 cda. vainilla
- 15 gr. cacao en polvo (tipo valor)
- 125 gr. harina
- 4-6 galletas speculoos


NOTAS: 
- El puré de calabaza suelo hacerlo con calabaza asada al horno, si lo hago con calabaza guisada el puré queda demasiado líquido.
- Si no encontráis las galletas speculoos, en Mercadona venden unas galletas caramelizadas que valen perfectamente.

1. Precalentamos el horno a 175ºC y engrasamos un molde de 30x20 cms.
2. Para la capa de calabaza: batimos todos los ingredientes. Reservamos
3. Para el brownie: En un cazo ponemos a fuego medio la mantequilla, la mitad del chocolate negro y todo el chocolate con leche troceado. Dejamos unos minutos hasta que se derrita. Dejamos que se temple un poco.
4. Tamizamos la harina y el cacao, y reservamos.
5. Cuando el chocolate esté templado lo ponemos en un bol, añadimos los dos tipos de azúcar, los 3 huevos, la vainilla, y batimos.
6. Ponemos la mezcla de harina y cacao y mezclamos bien con espátula. Por último, añadimos los trozos de chocolate negro que teníamos reservados y mezclamos también con espátula.
7. Vertemos en el molde la mezcla de brownie y sobre ésta, la capa de calabaza. Con un cuchillo hacemos ondas para mezclar ambas capas y dar un toque marmoleado.
8. Ponemos unas galletas troceadas por encima y horneamos a 175º unos 45 minutos, o hasta que veamos que la superficie empieza a dorarse y los bordes se separan del molde.
9. Dejamos enfriar sobre una rejilla y desmoldamos.


Como veis, es sencillo, pero lleva un ratito. Eso sí, el resultado es maravilloso, la combinación del intenso chocolate junto a la calabaza especiada, es inevitable comerse un trozo bien grande. Ya me contaréis qué os ha parecido la experiencia. 
(vía pinterest)

En estos días ando ideando un desayuno-picnic con mi marido. Nos encanta hacer este tipo de actividades, medio improvisadas pero cuidando pequeños detalles. Nos apetece un desayuno, en la naturaleza, y un rato de esas charlas que sólo disfrutamos entre nosotros, donde abunda la risa, la complicidad absoluta y esos sueños que no compartes con nadie más y que se convierten en un sueño de dos. 

Esta vez toca desayuno, el lugar no lo sé, porque lo elige él, ya os contaré.

un achuchón que estamos en otoño!


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